sábado, 8 de mayo de 2010

Me importas un pimiento

Hoy me apetece dedicar mi entrada -una vez más- a mi amiga Ana (que para los que andéis algo despistados fue mi compañera en la universidad, y vivimos juntas en Polonia). 

Ana se ha montado en su mini jardín de Las Rozas un huerto casero, en el que hay lechugas, tomates, berenjenas, hierbabuena, lavanda, albahaca, geranios, petunias... Lleva varios días hablando con bastante frecuencia de sus plantitas, emocionada, y las trata como si fueran su magnífica prole.

Esta mañana he ido a su casa con la intención de hablar de algunos temas profesionales, y me he sorprendido cuando he llegado y me ha dicho que antes de ponernos a hacer nada, íbamos a darles los buenos días a todas sus plantas. He salido al jardín, como tantas veces antes, y he visto que cada una de las macetas tenía un nombre, que correspondía al nombre de la flor en cuestión. La mayoría pertenecían a personas que son importantes en la vida de Ana, pero otras eran simplemente conceptos relacionados con el amor incondicional y la alegría de vivir. 

De esta manera, he visto cómo ella decía una a una:

- Buenos días, Paz. Buenos días, Amor. Buenos días, Mamá. Buenos días, Mónica...

Al principio yo la miraba alucinada, con una mezcla entre vergüenza y envidia por desear darme el permiso para hacer exactamente lo mismo. Así que he seguido su recorrido de cerca, y he dado también los buenos días a todas ellas desde mi fuero interno, jurándome a mí misma plantar al menos unas rosas en el jardín de mi casa y practicar el ejercicio de amarlas hasta ese punto.

Pero casi al final, cuando estábamos a un tris de terminar, me ha llamado la atención que en una maceta había tres plantas, y una de ellas tenía mi nombre. A su lado, había dos más: Cris y Ana. Me ha encantado ver que estábamos las tres juntitas en el mismo macetero, como en los viejos tiempos, las mañanas de pellas en la facultad, las tardes de café y piti, los fines de semana en Torremenga, las noches de Coca-cola light, los exámenes... Los miles de momentos que hemos compartido en los 5 años de carrera -desde el primero hasta el último-.

Entonces fue cuando se me ocurrió preguntar:

- Oye Ana, ¿y qué plantas son?

A lo que ella respondió, con una sonrisa de oreja a oreja:

- Pimientos.

Yo no pude parar de reírme durante un rato larguísimo. Me encanta Ana. Es única, especial e irrepetible. En realidad, como todos. Sólo que ella siempre lo supo...


1 comentario:

Anónimo dijo...

JajajJajajajajajajaja que genial la entrada! los pimientos estan creciendo muchisimo aunque los yo
ates están mas grandes!!! es una cuestión metafórica q has pillado muy bien, os doy amor desde mi jardín...si, xo me importáis un pimiento!!! Jejejejejeje creo q siempre fue así, amor desde lejos.