miércoles, 26 de mayo de 2010

¿Qué quieres ser de mayor?

Ayer tuve clase con uno de mis alumnos predilectos, y pasó algo de lo más extraordinario.

No es un alumno brillante porque no quiere serlo, pero veo en él una inteligencia más allá de lo que nadie podría siquiera llegar a imaginar. Tiene varios profesores particulares y una madre que está bastante encima de él con las clases, los libros, las notas y los exámenes.

Ayer discutieron por algo relacionado con los deberes, y justo después de eso, mi alumno pretendía que empezáramos a hablar sobre el condicional de tipo 3. Yo le miré muy fijamente, y le pregunté: ¿cómo te sientes? Él me sostuvo la mirada durante un buen tiempo, y luego le empezaron a caer lagrimones por toda la cara. Me expresó su tristeza, su rabia, y su profundo sentimiento de incomprensión.

Yo le escuché atentamente, consciente de que esa terapia era mucho más constructiva que todo el inglés que podía enseñarle. Poco a poco fuimos compartiendo energías, hasta que él se relajó, aspiró muy despacio dejando que el aire le recorriera todo el cuerpo, y me dijo en voz muy alta: Espe, yo voy a cumplir mi sueño.

Yo le miré de nuevo, ahora intrigada.

- ¿Y cuál es tu sueño?
- Cuando acabe el colegio, voy a ser paellero.
- ¿Paellero?
- Sí, paellero. Voy a hacer las mejores paellas de todo el mundo, y la gente vendrá hasta mi restaurante desde todos los rincones del mundo para comer mis maravillosas paellas -yo no salía de mi asombro-.
- Pues a mí me parece fenomenal. Yo iré a comer tus paellas allá donde estés. Estoy deseando ver cómo cumples tu sueño. Me encantaría que llegaras a hacerlo.
- A mis padres no les gusta nada la idea, pero es que yo quiero hacer eso, y lo voy a hacer. Voy a ser paellero.

Cada vez que pronunciaba su futuro oficio, una luz inmensa salía de su boca, y los ojos le hacían chiribitas. Yo me contagié de su emoción, de su alegría, de su ilusión, y de esa fe tan extraordinaria que sólo los niños conservan. Y entonces comprendí que realmente ese niño llegaría a ser paellero. Y comprendí también que yo seré sólo aquello que desee ser...

Ahora te pregunto -y me pregunto-: ¿qué quieres ser de mayor?


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