jueves, 4 de marzo de 2010

Políticamente hablando

Esta tarde estaba una vez más charlando con mi amiga Ana en una cafetería cerca de mi casa, cuando han aparecido un grupo de personas en un tono ligeramente avasallador, todas vestidas con una camiseta negra y un mensaje en letras rojas. Estaba claro que pertenecían a un grupo político, aunque como yo no soy de aquí, ni me iba ni me venía el tema...

Un par de chicas jóvenes se nos han acercado hasta la mesa para empezar una conversación con nosotras. Yo ya me estaba oliendo el percal, así que en cuanto nos han saludado, les he explicado amablemente que yo era española, y que como no podía votar, no me interesaba absolutamente nada. ¡Pero en qué momento!

En ese preciso instante nos han dado un flyer para invitarnos a un concierto de música electrónica (¿yo? ¿música electrónica?), y nos han sugerido de una manera un tanto sutil que el candidato a intendente estaba saludando a todos los habitantes de Asunción. En ese momento paseaba por el barrio, y hemos sido las benditas afortunadas de estar en ese preciso instante, sentadas en la dichosa cafetería, para tener el honor de conocer en persona al Fulanito de Tal de turno -al que por supuesto, yo no tenía el más mínimo interés ni en mirar a la cara-. 

Acto seguido la chica en cuestión, amable aunque insistente, me ha dicho que no necesitaba tener la nacionalidad para poder votar en estas elecciones en concreto, y estaba más que dispuesta a ofrecerme toda la información necesaria sobre el tema.

La señorita ha empezado a crispar mis nervios con su campaña agresiva e inexperta. Sé que en realidad estaba intentando retenernos para hacer tiempo, y permitir un ligero margen de maniobra al señor, que estaba en la mesa de al lado, e impedir que nos fuésemos antes de lo previsto.

Entonces le he explicado, amablemente y con toda la paciencia que cabía dentro de mí, que yo había estado 6 años afiliada a un partido (lo sé, todos cometemos errores), y que había acabado muy decepcionada con todo el mundo de la política y los tópicos sobre la paz mundial. Que entendía que ella sólo estaba haciendo su trabajo, pero que lo único que nosotras deseábamos en ese instante, era continuar con nuestra encantadora conversación no apta para hombres, políticos ni niños.

Pero nada, la mujer erre que erre con su sermoncito... En ese momento Ana y yo nos hemos mirado, nos hemos levantado, y nos hemos ido con la mejor de nuestras sonrisas, dejando al político a la cola, y a un grupo de fotógrafas simpatizantes un tanto decepcionadas al haberse quedado sin quorum

Cuando hemos salido a la calle, hemos comprobado el enorme jaleo que se estaba formando en torno a este tipo, que si bien aparentemente parecía muy poca cosa, yo no tengo el gusto de conocer su trabajo. Pero a lo que iba: que había panfletos y pancartas por los suelos, una composición ad hoc al candidato en un ritmo reggae, y miles de niños inocentes haciendo ruido para llamar la atención de los viandantes... 

Realmente me ha resultado algo patético que los políticos fueran haciendo eso para ganarse un voto. ¿No será más efectivo empezar a actuar de verdad?

En fin, yo ya dije hace tiempo que después de mi experiencia alrededor de la política -tanto en el partido como en el ayuntamiento- me proclamo apolítica. Pero vaya, que no os sorprendáis si algún día me da por pasarme al lado contrario... Si mi abuelo Álvaro levantara la cabeza...


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